¿Qué es un seguro de decesos y por qué lo necesitas?

La muerte de un ser querido son momentos difíciles. Y, aunque nada compensa la pérdida resulta de gran ayuda contar con un seguro de decesos que se ocupe de los gastos y trámites funerarios.

En ocasiones, algunas personas no tienen muy claro en qué consiste este tipo de seguro, o lo confunden con otros, como el seguro de vida. “Deceso” viene del latín “decessus”, y significa fallecimiento, defunción o expiración. Cuando hablamos de seguros de decesos hablamos de una garantía que se presta cuando el tomador de la póliza fallece. Desde ese instante, la aseguradora gestiona todo lo relativo al servicio funerario y el sepelio, esto es, gastos del tanatorio, esquelas, coronas, féretro, coche fúnebre, y entierro o incineración, entre otros.

El seguro de Decesos Completo incluye servicios de orientación legal y la gestión de los distintos trámites administrativos derivados de la defunción. Trámites como la expedición del certificado de defunción, gestión del acta de últimas voluntades, recopilación de documentos (certificados de nacimiento y matrimonio), y en general todas las labores que competen a la gestoría de decesos. De esta manera, evitaremos que la familia se vea obligada a resolverlo personalmente, o que requiera de una gestoría externa. Además, el seguro de Decesos Completo ofrece una cobertura de traslado nacional e internacional, o repatriación, en caso de requerir desplazar el cuerpo a otra región o país.

Adicionalmente, la póliza de decesos puede incluir un seguro de accidentes. Esta garantía permite prestar cobertura a los beneficiarios, indemnizándoles con hasta 6.000€, en caso de que el asegurado fallezca en un accidente.

Una vez contratada la póliza de decesos se mantendrá en vigor hasta la fecha de fallecimiento del asegurado, es decir, se renueva anualmente desde la fecha de contratación. Se recomienda efectuar la contratación antes de los 60 años, ya que algunas compañías aseguradoras pueden negarse a formalizarla después.

Cabe destacar algunos factores que condicionan el coste total del deceso. Por ejemplo, el precio de la funeraria o la localidad/provincia, siendo un proceso más costoso en regiones como La Rioja, Lérida o Zamora, y notablemente más económico en Soria, Ceuta o Cáceres. Estas variables conviene tenerlas en cuenta porque la cobertura prestada queda limitada al capital asegurado. Así, es recomendable conocer bien la póliza que se contrata para proporcionar la máxima tranquilidad a los beneficiarios. En este tipo de operaciones, algunos agentes de seguros exclusivos, como Mónica Correa, dedican especial atención y tiempo para que el asegurado comprenda bien todos los detalles de la póliza.

Es importante no confundir un seguro de decesos con un seguro de vida. El seguro de decesos se ocupa de atender todas las cuestiones inmediatas relacionadas con la defunción y los trámites administrativos y funerarios que se derivan de ella. El objetivo del seguro de decesos es aligerar la carga económica, de los trámites funerarios, para la familia y/o amigos. Pasado el funeral y todo lo que lleva implícito, finaliza la ejecución del seguro de decesos. En cambio, el seguro de vida proporciona a los seres queridos del asegurado la tranquilidad de estar protegidos económicamente tras su defunción. Este tipo de póliza otorga a los beneficiarios una cuantía económica única o en forma de rentas. La suma de esta cantidad se determina previamente a la firma del contrato, y se ejecuta tras producirse el fallecimiento.

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